Diagnóstico

Aquellos pacientes con síntomas que sugieran que podrían tener cáncer de páncreas necesitan ser analizados rápidamente a través de escáner o TC (tomografía computarizada) y la pronta remisión a una unidad especializada para otras investigaciones.

En primer lugar se solicita un análisis de sangre, que permite valorar el estado general de salud. El médico valorará la necesidad de completar el estudio con otras pruebas. Las más habituales son las siguientes:

  • Ecografía abdominal: el ecógrafo emite ondas de ultrasonido que rebotan en los tejidos y son recogidas por la sonda. Permite apreciar la existencia de lesiones sólidas o quísticas y si hay afectación de otras estructuras vecinas.
Esta prueba se realiza colocando la sonda del ecógrafo sobre el abdomen. No es una prueba dolorosa y dura entre 10 y 15 minutos.
  • Escáner o TC (Tomografía Computerizada): el escáner permite obtener múltiples imágenes del paciente que son combinadas y procesadas en un ordenador para dar lugar a nuevas imágenes en las que se visualizan de forma muy precisa todos los órganos. Es una prueba de gran importancia a la hora de tomar decisiones en el tratamiento, sobre todo para valorar la posibilidad de cirugía.
También resulta muy útil para conocer la extensión del tumor a órganos vecinos y la afectación o no de los ganglios linfáticos. Dura aproximadamente 20 - 30 minutos, y no provoca dolor. Aunque es necesario  que la persona permanezca inmóvil sobre la camilla del escáner durante su realización.
  • Resonancia Magnética (RM): se trata de una prueba muy similar al escáner pero las imágenes se consiguen empleando campos magnéticos. Permite ver con mayor claridad, precisión y contraste cualquier alteración existente, sobre todo en algunos órganos o tejidos de densidad similar.
  • Colecistopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): mediante la introducción por la boca de un tubo largo y flexible, el especialista puede ver directamente el interior del esófago, estómago, y la primera porción de intestino delgado. El endoscopio llega hasta el conducto secretor procedente del páncreas y vía biliar, permitiendo que el endoscopista haga una valoración del estado del mismo e incluso realizar un cepillado o biopsia que permiten estudiar las características de las células.

Otra prueba que en determinados casos puede ser necesaria es la laparoscopia. Consiste en realizar unas pequeñas incisiones o cortes en la pared del abdomen que permiten introducir el endoscopio en la cavidad abdominal y observar directamente todos los órganos (hígado, intestino, páncreas…) y determinar la extensión del tumor. Esta técnica quirúrgica requiere anestesia general por lo que es necesario que el paciente ingrese en el hospital. Generalmente se puede ir de alta 24-48 horas tras la intervención.

Si el médico observa, durante la realización de la endoscopia o de la laparoscopia, una lesión sospechosa, procederá a extraer una pequeña muestra de tejido de dicha zona. Esta pequeña cantidad de tejido deberá ser estudiada por un anatomopatólogo (médico especialista en el estudio de los tejidos al microscopio) para poder emitir un diagnostico confirmando o descartando la existencia de un cáncer. Esta prueba es imprescindible para obtener un diagnóstico de certeza.

A veces se pueden solicitar marcadores tumorales. Son sustancias que generalmente se determinan en sangre y cuya elevación por encima de lo normal se ha relacionado, en ocasiones con la presencia de este tumor. Puede ser útil para el diagnóstico cuando se realiza en combinación con otras pruebas. Por sí solos, no permiten confirmar o descartar el diagnóstico de cáncer de páncreas.

 

 

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