Olga Lamarca

Hace poco más de dos años me diagnosticaron la enfermedad. Hace poco más de dos años mi vida tomó un rumbo nuevo. Recuerdo perfectamente el día que iba al hospital para hacerme una ecografía pues en la analítica estaba todo bien excepto por la bilirrubina que estaba altísima. Subía las escaleras pensando que quizás tenía hepatitis y que cuándo y cómo me la habrían contagiado. Ni se me pasó por la cabeza tener algo así. Estaba a punto de cumplir 40 años y me creía inmortal.  Al salir de la ecografía me eche a llorar pues fui consciente de lo que tenía encima sin que todavía hubiese sido diagnosticado como tal. En mi cabeza retumbaba la frase de la señorita que me hizo la eco: “Veo un tumor en el páncreas”, y parece ser que se dio cuenta del impacto de lo que acababa de decir que intentó suavizar añadiendo lo siguiente: “Pero esto es una imagen muy tosca y no se sabe bien de que tipo es”. Pero yo ya lo sabía, y así fue. No voy a negar que me asusté y mucho, pero también supe mientras lloraba desconsoladamente que no había llegado mi momento aún. Supe y sé, que la vida me estaba dando una oportunidad para cambiar, para realizar mi misión en esta vida de una vez por todas, para conocerme, para quererme y disfrutar de las millones de cosas maravillosas que tiene la vida. La enfermedad nos trae obstáculos que salvar pero que podemos con ellos. La enfermedad está llena de señales que nos hablan de lo que ya  no funciona más de esa manera. La enfermedad nos habla de nosotros mismos y nos da una información valiosísima si sabemos escuchar.

 

Mi vida ha dado un giro de 180º, pero no todo ha sido lucha, dolor, tristeza y sufrimiento. Claro que ha habido su dosis de cada una de estas cosas. Necesarias para dar paso a otras, a otra visión. Solo el diagnostico es un shock y, encajar esto, seguido de un tratamiento “heavy metal” cuesta digerirlo. Ver tu propio deterioro personal y que lo vean tus hijos (tengo dos que tenían 5 y 8 años cuando ocurrió) es desolador. Y que tu cuerpo aguante una operación abierta en canal 12 horas es devastador. Y aprender a  vivir de otra manera no es tarea fácil. Pero repito, todo merece la pena para conocerse mejor a uno mismo y para vivir de verdad de acuerdo a uno mismo.

 

Os animo a ser fuertes porque no estáis solos, a tener fe porque solo vosotros sabéis hasta dónde queréis llegar, a seguir viviendo como inmortales aunque con más consciencia del valor de la vida, a querer vuestro cuerpo, a integrar la enfermedad en vuestra vida como una cosa más, a cuidar vuestra mente, a acoger esta enfermedad con cariño y amor pues si así lo hacéis podréis aprender multitud de cosas y, sobre todo, porque viviréis más felices.

 

Por ultimo, quiero dedicaros estas palabras que me escribió una persona sabia a la que admiro profundamente, que me acompaña desde el principio y me da mucha luz, y creo que tengo el deber de compartirlas con todos los que estáis pasando por lo mismo que yo. A mi me sirvieron y me sirven para saber que todo lo que pasa conviene y que cada uno tenemos un hijo justo.

 

“La enfermedad es un grito profundo de nuestro ser, es nuestra amiga, nuestra enseñanza, nuestro cuerpo nos pide compasión hacia nosotros mismos. Aquello que nos ocurre no nos viene del exterior,  sino que es atraído por esa parte de nosotros, ella nos reconecta con una experiencia que no es justa ni injusta, sino necesaria para borrar, comprender, disolver una dificultad que es nuestra y, de la que a menudo, la parte consciente de nuestro ser no tiene ni la menor idea. La dimensión del corazón es el disolvente.”

 

Olga Lamarca

Vicepresidenta de la Asociación.

 

 

Contacto:

Número de cuenta para Donaciones: CCC: BBVA 0182 6138 17 0201521669 IBAN: BBVA ES83 0182 6138 1702 0152 1669

Enlaces de interés

También puede informarse sobre todo lo relativo a nuestra asociación a través de las redes sociales.

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© asociacioncancerdepancreas.org